DAVID MATEO, el que la escribe

¿Que cuándo idealicé por primera vez a Tajundra? … Mmmm… todavía no lo tengo muy claro. Tajundra es en realidad el equilibrio entre el deseo irracional del hombre hacia la evolución de la propia psique y el terror de quedar estancado en un mundo lleno de ecos que vibran y vibran hasta la locura. Tajundra encarna la obsesión de quedar estancado en un tiempo al que no perteneces, ni quieres pertenecer. El deseo de avanzar hacia metas oníricas del pensamiento y la metamorfosis del apego inherente de Sigmund Freud a viajar al vacío y experimentar con las formas endogámicas del ser y del parecer.

Bueno… en realidad me inventé a Tajundra en un servicio del Carrefur. Ya saben, en esos lapsus en los que uno no sabe muy bien lo que hacer. Eso sí, Tajundra bebe mucho de Sigmund Freud… creo.

RAFA ALONSO, el que la dibuja

Dicen de mí que fui un predicador de la lejana Escandinavia, que antes de coger las pinturas excomulgué a más de 250 proxenetas y que devolví al redil a unos cuantos políticos y prostitutas. Lo único cierto es que estuve a punto de aceptar los hábitos, pero una vampiresa rumana quebrantó mi fe apareciendo cada noche en pelotas en mis sueños, así que me dejé llevar por la mala vida: me hice dibujante de comics.

En esta faceta he demostrado una gran solvencia. Durante tres años trabajé en EEUU, para la Marvel, soplando las virutas que dejaba la goma de John Romita Jr. cada vez que se equivocaba en sus bocetos. Más adelante, viajé por Europa y visité París, Londres, Ámsterdam y Milán, concretando citas con los mejores dibujantes undreground del panorama mundial pero eludiéndolas finalmente porque prefería ir a los burdeles de prostitutas cojas.

Aseguran algunas fuentes que descongelé el cuerpo de Disney para pillarle unos cuantos midiclorianos. Nadie lo sabe con certeza y yo no voy a desmentir nada. Lo único cierto es que algunos de los cuidadores de la cápsula del tiempo del señor Disney han asegurado que el cuerpo encerrado presenta un rigor mortis bastante sospechoso.